El teletrabajo debe enfocarse principalmente como un instrumento de conciliación de la vida laboral y profesional de nuestros trabajadores. Es el gran objetivo. A partir de ahí podemos encontrar una batería de ventajas tanto para el trabajador como para la empresa, que hacen del teletrabajo un proyecto interesante para investigar e implantar. Trabajadores más felices es sinónimo de trabajadores más motivados.
¿Qué ha pasado con el teletrabajo Covid? Pues que el teletrabajo se ha convertido en sí mismo en una pandemia. Muchas de las personas que teletrabajaron o que todavía teletrabajan ( seguimos con la pandemia) desean volver al status de trabajo presencial. ¿Por qué? Pues porque el teletrabajo sin preparación, sin planificación y sin las condiciones necesarias, puede llegar a convertirse en un inmenso dolor de cabeza. ¿Cuál es el resultado? De conciliación de la vida familiar y laboral pasamos a un caos. Emocionalmente en estas situaciones (niños, pareja, padres, etc…) de convivencia permanente no queda espacio ni físico ni temporal para concentrarse en el trabajo. Las personas que teletrabajan en estas condiciones niegan la bondad del sistema, y las empresas ven productividades por debajo de los mínimos.
Nuestra reflexión final: ¿Teletrabajo? Sí, ¿Siempre? Evidentemente no. Teletrabajo sólo cuando empresa y trabajadores coincidan primero en la voluntad de hacerlo y segundo que lo hagan con el espíritu de mejorar lo que ya existe. De esta forma la conciliación para el trabajador y la productividad para la empresa pueden ser dos grandes logros de este modelo.
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